CRÓNICAS DE VIAJE

domingo, junio 12, 2011

La plaza del olvido

Si, con seguridad ése es el banco- dijo para sus adentros.

Matilde se acercó como si el tiempo la apremiara. La plaza en cuestión, era la de su adolescencia, en la cual se reunía con su amigo.
Hoy en día, abandonada en forma lamentable; las farolas, las pocas en pie, apenas alumbraban, los senderos casi imperceptibles.




La hora era la misma: las 20,30. ¿Cuántas cosas allí ocurrieron?
Charlas hasta altas horas de la noche. El calor de sus cuerpos que al pequeño roce lograban estremecer inclusive las hojas caídas.

Sus caminos se separaron. Ella por uno...él por otro. Nunca se volvieron a encontrar. Hasta aquel aviso pequeño en el diario.

Al principio no le dio importancia. Pero algo dentro de ella la obligó a releerlo.
Es por ello que esa noche estaba allí. ¿Esperándolo?

Dejó su familia sin dar explicaciones. Viajó y viajó para llegar a la plazita del pueblo.
Sus hijos ya la comprenderían. Su marido quizás no.

¿Vendrá ? De seguro que no.

¿Porqué no obstante volvió?


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beto brom


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miércoles, mayo 25, 2011

En el medio de los tiempos


Escasas dos horas y media de vuelo, desde Tel Aviv, fueron suficientes, para llegar y visitar el hermoso y legendario archipiélago de Malta. Pequeñésimo país situado en el medio del Mar Mediterraneo, al sur de Sicilia, al oriente de Túnez, y al norte de Libia.
Su remota historia llega hasta más de siete mil años, en que algunos aventureros -sicanos- de la cercana Sicilia, llegaron en la llamada Edad de Piedra, a mediados del año 5.200 AC.



Y, desde entonces se acercaron a estas atractivas islas (tres), tan codiciadas por su punto estratégico, decenas de conquistadores, como los fenicios, los griegos, romanos, bizantinos, aragoneses, vándalos, árabes, sicilianos, franceses y británicos; además de corsarios, piratas y quien no.
Por supuesto que cada uno dejó su huella estampada, lo cual es posible observar al deambular por sus pueblos y ciudades. La mayoría de ellas rodeadas de murallas que sucumbieron, en más de una oportunidad, ante los ataques interminables en el transcurso de los años.



El nombre Malta, dicen que proviene del griego, de la palabra miel, ellos la llamaron Melite, que significa: Dulce como la miel, y esto a causa de las miles de abejas que llenan el archipiélago; otros aseguran que viene de la palabra fenicia Maleth, es decir refugio., por las bahías y ensenadas en el litoral de las islas.
Al caminar por las calles llaman la atención la facha de las casas, en su mayoría muy viejas, con balcones que sobresalen, muy llamativos y pintorescos.
Muchas iglesias, de todo tamaño y a cual más cuidada, catedrales que nada tienen que envidiar a las más famosas del mundo. Según lo que se comenta, hay en el país más de trescientas iglesias, y considerando la cantidad de habitantes, cada uno de ellos, puede darse el gusto de rezar, cada día, en otra distinta.



Párrafo aparte es obligación dedicarle a la pobladores. Gente sencilla, amabilísima, siempre dispuestos a ayudar, a aconsejar, en fin, gente buena y de corazón amplio.
El idioma oficial es el Maltés, que es una mezcla de italiano, árabe con un dialecto regional; por supuesto que la gran mayoría hablan ingles, que es el segundo idioma propiamente dicho.
Los amantes de las pastas, de los pescados y frutos del mar, deben prepararse para romper todas las dietas.(lo digo por experiencia).



Tuvimos oportunidad de presenciar un evento que ha sido una real vivencia, difícil de encontrar en otro lado, a mi entender.
Dentro de un castillo construido hace miles de años, situado entre murallas, una vez por semana un grupo de artistas, parroquianos amantes de la historia y del teatro, llevan a cabo una entretenida representación, que relata la vida de un batallón de soldados cuya función era la defensa del susodicho castillo.
No se escatimó ningún detalle, para revivir aquellos días y funciones.
Las vestimentas típicas, fiel copia de las utilizadas entonces; a lo cual es necesario agregar las armas, a mi entender reliquias muy bien conservadas, al punto tal que tanto los antiguos trabucos, y escopetas, como los pequeños cañones, juegan su papel en la obra que se realiza en el campo de armas; en varios momentos de la actuación, son cargadas las diferentes armas a la usanza antigua, es decir con el rellenado de pólvora, la mecha y la antorcha obligatoria. Hay que verlo para creerlo, un recuerdo para no olvidar.



Por supuesto que al ser islas, el mar tiene una función muy especial en todo lo relacionado con la vida cotidiana de los ciudadanos y más que más para los turistas.
Las playas son paradisiacas, el agua es de una transparencia inmaculable.



Navegar entre sus costas, recorrer cada entrada del mar a los arrecifes, nadar en las decenas de lagos y lagunas, con un sol suave y ameno, dejarse acariciar por la brisa recostado en la arena, es un privilegio que lo recomiendo.
Un lugar que recomiendo con todo gusto.




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beto brom
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martes, marzo 29, 2011

Amigos como amigos

La naturaleza sabia logró entrelazar sus vidas. Distintos sus comienzos, dispares sus necesidades, de gustos y preferencias no siempre coincidentes; no obstante, siempre juntos, salvo raras y especiales ocasiones.

Ella femenina al extremo, él, con su porte erguido, exigía respeto.
Difícil, al entendimiento de todos los que los rodeaban, resultaba esa relación, en momentos increíble, que en más de una oportunidad fue catalogada como errada, pues carecía de toda lógica, al punto que desentonaba con toda la vecindad.


(foto de Internet)

En ello radicaba el comentario general, que, en un principio fue motivo de extrañeza, pasó a burla y terminó ocasionando una total y generalizada envidia.

Nuestra damita, una bellísima canaria de un amarillo suave, casi aterciopelado, falta de compañero de su estirpe, por razones que permanecerán encerradas en el mundo de las incógnitas.

Él, exhaustivo roble ya entrado en años, dueño de una copa rozagante, amplia, que irradiaba protección, sombra y un refugio ante cualquier extraño enemigo amenazador que merodeé por los alrededores, ya sea en dos o cuatro patas, con alas o sin ellas.

Tiempo atrás, en un día gris que se dejaba amedrentar por la carrera desenfrenada de un vendaval próximo, apareció, por primera vez, una pajarilla atormentada, desesperada, en busca de una guarida momentánea, pues reconoció que su frágil cuerpo no sería capaz de soportar tal advenimiento natural.
Al instante, el majestuoso representante de los dueños del bosque, percibió el aletear nervioso de la desdichada, con un rápido movimiento de sus ramas señaló un pequeño hueco en su inmenso tronco, en la parte superior; ella sin siquiera dar las gracias, aceptó y con humildad entró en aquel hoyo oscuro.

Acto seguido, una de las ramas, como dirigida por una mano invisible, cubrió casi por completo dicha abertura, evitando que ráfagas del alterado viento consiguieran perturbar el descanso de la dócil canaria.


(foto de Internet)

La mañana alumbrada por el siempre bien venido sol anunció el cese de la tempestad. La recuperada canaria salió de su escondite, revoloteó hasta detenerse en uno de los múltiples brazos de su protector.
Quiso, a su manera, agradecer la ayuda recibida. Ofreció una canción de trinos que logró conmover a todos los vecinos cercanos.

El viejo roble, cuenta la leyenda, impactado por tal sentimiento, movió todas sus ramas, como muestra de aquella amistad que quedó sellada desde aquel día.

En los siguientes amaneceres se repitieron los suaves y cariñosos conciertos que hablaban de una amistad verdadera.

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beto brom

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miércoles, noviembre 24, 2010

Visitando Myanmar

Datos informativos

Hasta 1988, el nombre del país: Birmania, por resolución de la Junta Militar gobernante fue cambiado a: Myanmar.
País del sur este asiático. Limita con China, Tailandia, Laos, India y Bangaladesh; además con el mar de Andamán y el Golfo de Bengala. Población aproximada, 60 millones. Desde 1962 el país bajo dictadura de una junta militar. En 1990, a causa de presiones tanto internas como externas, se efectuaron elecciones. Los resultados no beneficiosos, para la Junta, ocasionaron su anulación, por parte de ella, y el arresto de los dirigentes del partido político ganador de las elecciones; entre ellos la galardonada con el Premio Nobel de la Paz: Aung San Suu Kyi, quien
permaneció encerrada en carácter de Arresto Domiciliario, desde entonces.
Esta semana (noviembre 2010) fue declarada oficialmente su libertad. A principios de este mes, después de 20 años, fueron convocadas elecciones. Por supuesto que el partido allegado a la tiránica Junta, logró la mayoría de los votos. Miles de engañados habitantes salieron a las calles, protestando por el ilícito fraude. También muchos países manifestaron su enojo ante la injustas y fraudulentas elecciones.
La historia de este país se remonta a principios del siglo 3 AC. En la época moderna fue dominado hasta 1886 por el mandato británico. Durante la 2da. Guerra Mundial, fue invadido por Japón; pero recuperado por los británicos en el 1941. En 1948, el Reino Unido, se vio obligado, a causa de presiones internas, otorgar la Independencia.

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Teniendo en cuenta lo leído sobre esté peculiar país, supuse encontrar al llegar, un recibimiento correcto, frío y nada simpático.
Pues nada de ello, exactamente lo contrario. Ya al descender del avión, procedente de Tailandia, nos llevamos la sorpresa agradable. Todo el personal del aeropuerto, amable, con una sonrisa y atención destacable. Los agentes de seguridad, con uniformes blancos, inmaculados, parecieran recién salidos de la tintorería. Ni un soldado por ningun rincón. Rarisimo, ¿no?, (no olvidar que una tiranía militar gobierna el pais)


(Calle céntrica de Rangún)


El aeropuerto muy amplio, de una limpieza llamativa, situado en la ciudad principal del país, Rangún.
Durante el viaje hacia el hotel, quise captar, un poco, el estado de las carreteras, el estilo de las casas y edificios; no supe que mirar primero, las ansias sobrepasaron mi posibilidad de asimilar.
Haber llegado a un país que hasta no muchos años atrás estaba cerrado al mundo, hoy abierto y dispuesto a permitir visitas, paseos, sin ninguna clase de obstáculos, me asombraba sobre manera. No existe problemas para fotografiar, salvo soldados, edificios gubernamentales y puentes. Con seguridad podré abstenerme de ello, pensé.
La carretera al aeropuerto como corresponde, seis manos, en perfectas condiciones, semáforos, carteles indicadores, todo como en la mayoría de las grandes ciudades. Un solo detalle, se maneja del lado derecho (recuerdo de los ingleses)


(Edificio de departamentos de Rangún)

Unas palabras sobre el hotel (elegido como de costumbre por mi media naranja) ; construído por los ingleses, utilizado como Club Exclusivo para miembros; después que ellos abandonaron el país, fue convertido en hospital; con el correr de los años, transformado y adaptado para funcionar como hotel.
Situado en un inmenso predio de considerable extensión, con bellisimos parques a su alrededor, y a la costa de un hermoso lago de aguas verdosas y mansas.
Todo el hotel lógicamente al estilo ingles, conservador, aristocrático, señorial. Pasearse por sus salas y distintos rincones, es un deleite, a semejanza de esos palacetes en la campiña inglesa. El personal amabilísimo, siempre con una sonrisa, dispuesto a brindar lo máximo para el confort del huésped. Varios restaurantes, de distintas cocinas, piletas de natación, spa, en fin, ¿que más se podría pedir? La vista al lago, desde nuestra habitación, era para quedarse sin aliento. Sentarse en las reposeras del balcón, un vaso de cerveza (local, muy buena), y mirar el movimiento de las aguas, obliga a la imaginación realizar horas extras.


(nuestra habitación en el hotel)

Anduvimos visitando el centro de la ciudad. Impactante. Impresiona la cantidad de comercios. El surtido y la cantidad de mercadería es fabuloso. Algo que llamó nuestra atención: el número de joyerías. Nunca he visto tanto oro junto, algo que no es comprensible, al estar considerado, este país, como uno de los más pobres del mundo.



Al igual que en la mayoría de los países, de esta zona del mundo, los puestos de comida abundan, en especial los ambulantes, a los costados de las aceras, que reducen el espacio necesario para los transeúntes. Es posible encontrar allí, un sin fin de comidas, en general picantes; por lo general son cocinadas en el propio puesto, al momento de pedirlas; no preguntar qué es esto o aquello, pues en su mayoría, los puesteros no dominan idioma extranjero alguno. Olores distintos, colores llamativos, especias raras, gustos extraños a nuestro occidental paladar. Muchas verduras, hortalizas, yuyos, frutas exóticas, pescados, moluscos; todo a media cocción o saltado, por lo general frito al aceite profundo. Probar, si es rico, adelante, si no, pues no, a otra cosa. Los precios casi irrisorios, de aquellas comidas, permiten decidir sobre la compra en el momento de probarla.


(recorriendo el Mercado Central en Rangún)



Segundo capítulo

De acuerdo a información acumulada, durante la preparación del viaje, fuimos a visitar al lugar mas sagrado para los creyentes : Schwedagon Pagoda. Pues bien, se trata de un extenso lugar en el cual están diseminados decenas de pequeños altares en los cuales distintos budas, de diferentes tamaños, colores y posiciones, todos adornados y decorados de acuerdo a la usanza y costumbre de aquella religión, el Budismo.


(La Gran Pagoda)


En el centro implantada la stupa de mayor dimensión del mundo, algo ¡IMPRESIONANTE! ; un pequeño detalle para tener en cuenta, esta cubierta con capas de oro,en total 30 toneladas, a las que se agregaron decenas de piedras preciosas como guirnaldas alrededor de su circunsferencia. En una palabra: Sin Palabras.
Miles de personas, locales, del país entero, turistas, un espectáculo sin igual. No recuerdo haber sido impactado por tal magnitud, tanto edilicia, como de fe, devoción, respeto, una prueba de sentimientos para el que allí llega por primera vez.
A medida que caía la tarde, la iluminación artificial ocupó el puesto del sol. La impresión de las luces de colores, las ínfimas llamaradas del millón de velas encendidas, el impregnante olor a incienso, hace de aquello un grandioso espectáculo, que difícil creo volver a experimentar.


(Dentro del predio de la Gran Pagoda)


Como es de suponer, fue necesario visitar algunos restaurantes. A cual mejor, no sería posible determinar un primer puesto. Algunos al estilo francés, cocina y decorados, otros a la usanza inglesa, en fin una delicia, tanto culinaria, como de presentación y atención. Los principales platos, como es de imaginar, frutos del mar(Ahhhhhh....)
Nuestros pasos nos llevaron hasta el famoso restaurante-espectáculo, en una de las orillas del lago, diseñado en forma de un gigantesco pato. Un sistema de bufete libre, permite elegir y saborear entre las infinitas fuentes; para todos los gustos y exigencias, ensaladas, carnes, pescados, cada cual con su cartelito con el nombre de la comida expuesta. El espectáculo consistía en una serie de bailes, y cantos sobre las distintos pueblos étnicos que forman este país. Una excelente presentación de escena, música y colorido que nos acompaño en tal singular velada.


(el restaurante a orillas del lago)


Contratamos un taxi, y luego de conversar con el atento chofer, para explicarle nuestro deseo de recorrer un poco los alrededores, partimos una mañana tempranito.
A los pocos kilómetros, comenzamos a reconocer algo distinto de lo conocido en la ciudad. Visitamos algunas aldeas, en las cuales se vislumbra la pobreza, la falta de los elementos indispensables, la falta de carreteras aceptables, pocas casas, en su mayoría diminutas construcciones, que muestran la verdadera cara de este país. En su mayoría, sus habitantes se dedican a la agricultura, el arroz en especial.
Recorrimos un mercado fijo, en un pueblo de las cercanías. Nos asombramos por la cantidad de comercios y la abundante mercadería allí expuesta. Pero, eso si, el agua corriente brilla por su ausencia, unos pequeños carros cisterna, apostados en las entradas del mercado, lo atestiguaron.
La gente amabilísima; nos resultó muy dificil comunicarnos, pues al no ser, este lugar, paso de visita de los extranjeros, no hay allí quien conozca idioma extranjero. No obstante el problemita del idioma, todos dispuestos a entendernos, pues estan allí para vender, y un poco con las manos, con gestos, unas sonrisas, nos arreglamos.


(caminando por el mercado, en uno de los pueblos)


De vuelta a Rangún. Aprovechamos para conocer varios de los parques que abundan en la ciudad. En todos lados, se exige el pago para la entrada, solo a los extranjeros por supuesto; inclusive para atravesar un puente de madera, peatonal, de una orilla a otra del lago, abonamos 2 dólares per-cápita.

Los hoteles, en lo general, de alta categoría.
Casi no existe la manutención, por medio de la municipalidad, de calles, edificios, plazas, veredas, calles, etc. En su mayoría los edificios y casas, viejas, deterioradas, gastadas.
Existen problemas con la electricidad, los cortes son cosa de varias veces al día, lo mismo con la red telefónica.
Eso si, algo de envidiar, la delincuencia no existe.(es de suponer que nadie se anima a probar la reacción de la Junta)
Mucha juventud, muchos chicos. La música que se escucha, en radio y televisión, por lo general moderna, tanto nacional como importada. Es de destacar que es un pueblo muy religioso, la concurrencia a las pagodas es apreciable durante todas las horas del día.


(Dentro de un pagoda)


Si desearía sintetizar nuestro viaje, diría que es necesario un cambio fundamental y radical de gobierno. Es notable el régimen autoritario reinante, nadie se atreve siquiera emitir palabra alguna sobre el gobierno. No se invierte lo más mínimo en la población, ni en educación, ni en viviendas y ni que hablar de salud pública.
La libertad es imprescindible para la rehabilitación de este pobre país, su pueblo la necesita y merece.




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beto

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domingo, septiembre 26, 2010

Retorno a las fuentes (crónica de un viaje a la hermosa Argentina) sexta nota


Lago Puelo


Llegar a Bariloche nos resultó como volver a un nido de recuerdos. Estuvimos paseando por allí, con nuestros hijos, en aquellos años de su infancia, en varias oportunidades; por lo tanto, la ciudad con sus lugares de atracción, sus calles tan pintorescas, sus fábricas de chocolate... en fin mil y un instante con ellos, nos lleno de esa alegría tan especial al recordar gratas vivencias.

Nos hospedamos en el Hotel Villa Uhinit, un lugar excepcional, a las afueras de la ciudad. Les comentaré que allí los precios están en las nubes, pero mi media naranja, experta en organización de viajes, encontró una especial promoción y nos enganchamos; y ahora la anécdota: durante el proceso de reservación, fue necesario comunicarse telefonicamente con la empresa organizadora, una mujer, en ingles, recibió nuestra llamada, mi señora pidió ser atendida en castellano –Not problem, one minute, please...- y a escasos quince segundos: -Buenos días, señora, ¿en que la puedo ayudar? Esta vez la que continuó la conversación era una señorita, que nos contestaba desde Madrid, quien nos explicó que la central de la empresa reside en Irlanda, y allí fue recibida nuestra llamada, y al pedir hablar en castellano, pasaron la llamada a ella; todo fue solucionado. En resumen: el Hotel en Barichoche, la empresa organizadora en Irlanda, los arreglos en Madrid y la llamada realizada desde Israel, como para no creer en la globalización.

Uno de los hermosos paseos, que tanto deleitamos, fue el que dedicamos a El Bolsón. Sentarse a orillas del lago Puelo, produce la sensación de un vacío emocional, es imposible comprender tanta quietud, ese azul de sus aguas, resguardadas por aquellas presentes celadoras, las montañas que rodean toda esta belleza; mantener el silencio, la respiración disminuye por cuenta propia, oh...

En el pueblo nos entremezclamos, con otros decenas de turistas, en un mercado artesanal con productores y artistas de la región. Colores, música, adornos, quesos, dulces, un deleite visual que obliga a disfrutarlo.


Preparación del Curanto,comida de origen chileno

No menos especial resultó la visita a la Colonia Suiza. Participamos junto a un considerable grupo, de un evento, por ponerle nombre, tradición culinaria. Se trata de la preparación en vivo y en directo de la famosa comida, de origen chileno, conocida con el nombre “Curanto”. Se arrojan, según su tipo, toda clase de carnes, verduras, hortalizas, papas y frutas, a una fosa, preparada de antemano, (según las dimensiones apropiadas para la cantidad de productos deseados), se lo cubre con brazas encendidas, sobre ello unas ramas con hojas de un planta aromática, unas cuantas lona arpillera, y se procede a tapar todo con tierra. Se espera un tiempo determinado, en nuestro caso fue de hora y media, y se comienza a destapar. El aroma que lentamente emana de la susodicha fosa, da hambre hasta el más acérrimo anoréxico. Buen provecho.

En nuestro viaje a la única e inolvidable Villa La Angostura, rodeamos un pequeño lago; en la orilla opuesta se apreciaban unas cuantas casonas que llamaron nuestra atención. La simpática guia, nos relató la historia del lugar. Hace varios años atrás, allí vivía una familia que levantaron una granja; cierto día una dama inglesa llegó en un automóvil de alquiler, y se detuvo en la ruta, la misma que nosotros estamos detenidos. Encantada con el lugar, el paisaje, decidió visitar la granja en cuestión, y para lograr llamar la atención de los agricultores, comenzó a aplaudir en forma fuerte; a los pocos minutos los de la orilla opuesto escucharon y supusieron que tal señora necesitaba ayuda o algo por el estilo. En unos instantes embarcaron en una pequeña lancha y llegaron a socorrer a la dama en cuestión. Bueno, allí comenzó una larga amistad; la señora inglesa, retornó a su país, realizó allí todo suerte de arreglos, se despidió de familiares y amigos, y emprendió el regreso a su encontrado paraíso. Allí vivió hasta sus últimos días. La granja en cuestión, con el correr del tiempo se convirtió en un agradable centro turístico. Importante, para llegar a él, es necesario accionar un timbre colocado en un poste, y a los pocos minutos llegará un bote para recoger a los nuevos visitantes.


El bote a la espera de visitantes


Bueno, amigos, les comentaré que recorrimos el centro de esta preciosa Bariloche, que se ha transformado en una gran ciudad, anduvimos por el Centro Cívico, por supuesto, nos sacamos fotos con los admirables perros San Bernardo y con suma tristeza dejemos atrás aquella sin igual ciudad.



CONTINUARÁ


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beto brom

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martes, agosto 31, 2010

Retorno a las fuentes (crónica de un viaje a la hermosa Argentina

QUINTO CAPÍTULO



Un pocas horitas y llegamos, El Calafate y sus alrededores, nos aguardaban con todo su belleza.

Sin duda una pintoresca ciudad; el centro comercial salpicado con un número no despreciable de comercios que ofrecen al turista variados y llamativos productos, en su mayoría manufacturados en la zona.
Es notable la cantidad de restaurantes, entre los cuales las parrillas y asadores ocupan el primer lugar.
Aconsejo, mejor dicho anuncio como casi diría obligatorio saborear el exquisito “cordero patagónico”, prohibido pasar por alto este detalle. Bares, confiterías, mesitas sobre las aceras, un popurrí de turistas por doquier, una típica ciudad patagónica, en la que los habitantes tratan en lo posible de hacer de la estadía del visitante una real experiencia que llevará en sus valijas junto a los recuerdos.

Considero una necesidad dedicar un renglón aparte a nuestra estadía en las cabañas Santa Mónica.
Sin exagerar, resulta un paraíso en medio de la ciudad descripta llena de sus ruidos, su trajín y sus cientos de turistas, no obstante estar situada en una callecita a metros de la arteria principal.
Dichas cabañas dotadas de todo lo indispensable, diseñadas con cariño y amor, por su dueña, quien no dejó de lado ningún detalle, todo el interior acoge al huésped dando ese sentimiento de hogar.
Todas las mañanas se recibe el desayuno en la cabaña, la bandeja de mimbre, la mantequilla, los distintos potecillos con dulces regionales de elaboración casera, permite, realmente, sentirse agasajado.
El césped alrededor de las cabañas, los espacios de flores, los caminitos zinzageantes, y para dar un toque de originalidad se pasean por allí, a todas horas del día, aparte de pajarillos diversos, unos pajarracos de dimensiones semejantes a un pollo grande, con un inmenso pico de color negro, su cuerpo amarillento, con un notable plumaje de color grisáceo, y emiten un singular ruidillo como expresando: ¡aquí estamos!. Es destacable la atención de todo el personal que atiende a los huéspedes, siempre con una sonrisa, que dan ganas de volver.



A escasos metros del centro, se llega caminando, visitamos el peculiar e instructivo Museo del Mundo. Allí un señora muy amable nos acompañó para realizar un recorrido.
Se trata de la historia del mundo, de la humanidad, los diversos fenómenos acaecidos a lo largo de los tiempos, la evolución del hombre, las distintas etapas, costumbres y formas de vida en la zona.
En fin una lección que nos quedará grabada. Quedamos pensando en la magnitud de los acontecimientos que nos preceden, y que en nuestra ansia de seguir adelante, progresar, no siempre tenemos en cuenta de dónde y cómo llegamos hasta aquí.

Continuamos en la caminata, acompañados por un fuertisimo viento, típico de la zona, hasta llegar a una inmensa laguna. Allí en una pajonal se concentran decenas de flamencos rosados, impresionate, hermoso, sinigual, un deleite a los ojos. Fotos y más fotos, no obstante el terrible viento que nos impedía sostener la máquina quieta.



Tempranito salimos con rumbo al ...Perito Moreno. Una única palabra, excepcional. Nunca estuvimos frente a tal fenómeno de la naturaleza. Esa inmensidad de hielo, que el sol ilumina dando unos toques de color, allí azul, mas allá gris, marrón obscuro, hay trozos rosados y los celestes, ahh, el cielo parecería reflejado... Frente a tal mole, uno se siente tan pero tan pequeñito, tanto que nos creemos y en verdad...



Realizamos por supuesto un paseo navegando entre los glaciares más pequeños que deambulan a su albedrío sobre y entre aquellas aguas heladas. Una sensación de tranquilidad llena el ambiente, quizás el estar todo arropados, navegando o quizas molestando a la madre natura, el silencio frío de aquellos hielos, el suave resplandor de un sol que quisiera amenguar la temperatura, todos estos factores brindan una paz interior que ojalá consigamos mantenerla por mucho tiempo.

CONTINUARÁ

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beto brom


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Retorno a las fuentes (crónica de un viaje a la hermosa Argentina

CUARTO CAPÍTULO


Un corto viaje en micro nos llevó a Puerto Natales (Chile)
Punto neurálgico, de allí parten todas las excursiones que cubren aquella zona tan agraciada por la madre natura.

En si, un pueblito viejo, sus casas, la mayoría de chapa, nos permite deducir que se trata de una población de pocos recursos.
Muchos hoteles, pensiones y albergues juveniles. Infinidad de mochileros, de todo el mundo, deambulan por la calle principal, único centro de movimiento.
Barcitos, casa de comida y compañias de transporte son el foco de atracción de todos los visitantes.

La principal meta de todo el que llega allí es sin duda Las Torres del Peiné(Chile).

La excursión la realizamos junto con un grupo de brasileños que nos alegraron el viaje durante todo el trayecto.



El camino bordea unos cuantos lagos, uno de ellos resultó algo especial; sus aguas blanquecinas, lechosas, todo parecía estático, ayudaba la baja temperatura que, acompañada por el fuerte viento nos obligó a permanecer un rato con la mirada fija en aquellas demasiado tranquilas aguas. Es destacable que montañas con sus cúpulas nevadas cierran esta especie de cuadro impresionista.

A pocos kilómetros de allí, empezamos a observar las ya famosas Torres. Bajamos del vehículo para captar, con todos los sentidos aquella hermosura. Allí no muy lejos, se erigían majestuosas, como expresando: - ¡Aquí estamos para que nos aprecien! – Son tres imponentes picos de montañas ensimismados como hermanos con la nieve coronando sus alturas. Luego del primer momento de éxtasis frente a tal regalo a los ojos, centenar de fotos guardaron aquél inolvidable espectáculo natural.



El tenaz viento no quiso abandonarnos, a decir de la avezada guía, una pequeña jovencita lugareña, la velocidad del susodicho, cerca de los cien km/hora.
Durante la excursión, una llovizna se presentaba de tanto en tanto como para mostrarnos todos los trucos que aquellos lugares podrían ofrecer.

En una de las paradas, la lluvia demostró su máxima fuerza, un torrencial propiamente dicho; la guía seguida del contingente, encaminaron, provistos de capuchas, capas y otros elementos, hacia la desembocadura de un río que forma una hermosa cascada.
Esto me lo comentó mi media naranja al regreso de aquella mojada caminata, pues este haragán prefirió quedarse dentro del micro con el chofer.
Mientras tomábamos un café, aprovechamos a charlar de todo un poco. Las palabras nos llevaron a comentar sobre la vida, trabajo y demás. Entré en confianza y consulté sobre el estado tan precario del pueblo, la respuesta no tardó en llegar.
El conductor hizo hincapié en los 30 dolares que cada uno de los visitantes deben abonar para entrar al Parque Nacional, donde nos encontrábamos, que multiplicado por los miles que lo visitan resulta un monto extraordinario de dinero; por lo visto nada queda para el pueblo, con la consiguiente amargura de los pobladores. “Cosas del gobierno” agregó desahuciado.



El almuerzo lo compartimos todos juntos alrededor de una larga mesa. Una sopa de verduras muy apetitosa nos reconfortó. Entre las risas, unas canciones, en portugués por supuesto, de nuestros amigos cariocas, pasamos un singular momento.



CONTINUARÁ

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beto brom


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sábado, agosto 21, 2010

Retorno a las fuentes (crónica de un viaje a la hermosa Argentina

tercer capítulo


Muy cómodo el bus, las butacas excelentes, pero nos esperaban catorce horas de viaje(¡que no se hace por el turismo!); nuestro destino: la ciudad de Punta Arenas, en el país hermano de Chile.


en el puerto aguardando el transbordador

Debimos atravesar gran parte de Tierra del Fuego, pasamos por Rio Grande y por fin llegamos a la frontera con los vecinos.
Este punto es digno de comentar(explicación no tiene).
Por supuesto primero se debe salir por el puesto argentino, andar unos poquitos kilómetros y llegar al puesto chileno y seguir camino.
Pues bien, es necesario sacar todo el equipaje, llevarlo dentro del salón del puesto, para su revisación y presentar los documentos correspondientes. El "trabajito" ya de por si es un contratiempo, al cual debemos agregar que en aquellos días la lluvia nos acompañaba, y fue necesario realizar el trayecto desde el omnibus hasta el puesto en camino de tierra lleno de charcos lógicos, arrastrando las valijas, bolsos, y demás, mientras una agradable llovisna caia dandonos amable compañia. Terminado el trámite, que duró más de una hora, vuelta al vehículo y nos dirigimos al lado chileno; allí se repitió la ya vista película....
En total casi tres nada agradables horas, pero contentos, riéndonos entre nosotros mismos y agregando las peripecias en nuestro cuaderno de notas.
Otros cuantos kilómetros y llegamos al pequeño puerto donde por medio de un transbordador llegaríamos a nuestro destino.

Aquí debo confesar que en el preciso momento que estuve frente al cartel que anunciaba : "Estrecho de Magallanes", sentí un vuelco dentro de mi, no me pregunten la razón.
Años de la infancia regresaron de súbito, las clases de historia, de geografía, conquistadores, quizás piratas, expedicionarios, descubridores, toda esa gama de leyendas, cuentos, todo aquello revoloteó al igual que las gaviotas que deambulaban por las costas de aquel especial lugar.
Primero los pasajeros y luego ascendieron las decenas de vehículos a la inmensa barcaza.
Comenzó el trayecto. Yo atravesando las aguas como hace...tantos años lo hizo dicho capitán aventurero, en ese mismo paso que otrora trajo tanta importancia a la humanidad toda; increíble, pero verdadero.


en las calles de Punta Arenas

La especial ciudad, Punta Arenas, que antes de la construcción del Canal de Panama, fue el paso obligatorio por ser el único posible que comunicaba los dos océanos, se vanagloriaba de su importancia.
Enormes astilleros, oficinas de centenares de empresas, depósitos inmensos, un puerto capaz de albergar decenas de barcos de gran calado, un verdadero puerto en el paso más austral del mundo.
Hoy en día conserva los edificios antiguos en buen estado, amplias avenidas, en muchas de ellas pintorescos árboles podados en forma de verdes globos, ofrecen al visitante una agradable vista.
Existen infinidad de museos, para todos los gustos e intereses. Uno de ellos lo visitamos, el Museo del Recuerdo. Se encuentra a las afueras de la ciudad, en un predio al aire libre. Allí estan expuestos, distribuidos por temas, toda la historia de la ciudad; se puede apreciar todas la maquinarias e instrumentos utilizados para los distintos ramos de trabajos, en la agricultura, en la industria, en la construcción, etc. Réplicas de casas de la época antigua, escuelas, comercios, iglesias, en fin, un interesante paseo por la historia de la ciudad.

Y ...en frente se encuentra la ya famosa Zona Franca, centenares de negocios, galerías, a MUY BUEN PRECIO, y antes de darme cuenta salí corriendo detrás de mi media naranja hacia tal oasis.


estar allí es una vivencia inolvidable

En una hermosa y moderna embarcación nos trasladamos a la Isla de los Pingüinos. Como su nombre lo indica, viven allí, como únicos habitantes, cientos, miles, infinidad de ellos. Todo cuidado como reserva natural, caminos demarcados para no estorbar el quehacer de los simpatiquisimos tipitos vestidos de frac. El viento, con brisas que nos hicieron tambalear, acompañó nuestra visita. En las pequeñas cuevitas, vimos asomar cabecitas de una suave pelusa, refunfuñando por una caricia o para recibir un poco de alimento. Un espectáculo inolvidable.

Paseamos por la plaza principal, muy arreglada, muchos árboles y densa vegetación; en el centro decenas de puestos de venta con productos artesanales; todos ellos dentro de carritos de colores, como vagoncitos de un largo tren. Muy pintoresco.


caminando por la plaza

El recorrido, preestablecido, nos obliga a dejar esta agradable y simpática ciudad, con tan amables y serviciales habitantes.


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CONTINUARÁ

beto brom


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domingo, agosto 01, 2010

Retorno a las fuentes (crónica de un viaje a la hermosa Argentina)

segundo capítulo




Parte del dique construído por los castores

Unos pocos metros antes de llegar se largó un chaparrón con todas las de la ley.

Dentro de la cabaña, un calor acogedor brindado por los robustos leños en el hogar inmenso. Todo el recinto minado de chucherías por doquier, en las paredes, colgando del techo, en las paredes, fotos de animales, utensilios de cocina, adornos típicos de la zona, caretas, amuletos, una rica exposición para quedarse, observar y deleitarse. Recibimos un te de hierbas calentito y nos mezclamos entre los visitantes y los anfitriones, una pareja y un hermano de la ama de casa, gente joven, amable, llenos de corazón amplio y sincero, detalle que lo apreciamos durante la inolvidable velada.
Nos ubicamos en una larga mesa, prontos a disgustar una comida que a decir de los olores que reinaban en el aire, prometía ser apetitosa.

Yo preferí una trucha a la parrilla, mi media naranja se conformó con un lomito a la pimienta. La cena transcurrió en un ambiente tan cordial, que se asemejaba a una reunión de amigos, reunidos para festejar algo en común. Entre los huéspedes, una familia de Costa Rica, muy alegres y excelentes personas, entre todos consumimos varias copitas de un blanco simpático, que nos permitió alegrar la noche.
Al despedirnos los amables dueños de casa: Quiti, Richard y Andrés, nos obsequiaron una hermosa foto de una castora preñada.
Nombre del lugar: Valle Hermoso.


Calle principal de la ciudad más austral del mundo, Ushuaia

Las vivencias especiales no terminaron allí.

Una noche, paseando por la ciudad nos llamó la atención un pequeño letrerito en una diminuta ventana de un quien sabe restaurante: *Hoy nos visita un trovador francés*
Antes de terminar de leer ya estábamos dentro del recinto.

Se trataba de un lugar muy conocido en aquellos pagos: *Ramos generales*.
En tiempos pasados, a los comienzos de la población, existía dicho establecimiento que proveía de todo lo necesario para la vida, el trabajo y los quehaceres en general.

Con el tiempo un fuerte candado dominó la entrada al mismo.

Los nuevos dueños decidieron convertirlo en una taberna tradicional. Durante los arreglos necesarios, descubrieron en los fondos un enorme depósito, en el cual habían quedado almacenados un sin fin de productos alimentarios, herramientas, utensilios de labranza, artículos del hogar, ropas de trabajo, en fin un bagaje de *reliquias* dignas de exhibirlas en un museo de la antigüedad.


Al igual que los almacenes de antaño

Y así fue hecho, pusieron manos a la obra. Todo el actual comedor posee a sus costados altas estanterías donde miles de objetos de épocas pasadas relucen como nuevas para deslumbrar los ojos de los comensales. Parecería un sueño volver a mirar carteles de propaganda, que me trasladaron a mi infancia, las famosas cajas de Terrabusi, la cabeza con clavos pinchados de Geniol, frascos de Todyy, fotos de Tarzán, sifones como los de antes, mecheros, cajas de Bagley, y larga es la lista, algo increíble, pero palpable y allí, frente a nosotros.

Las mesas donde se serviría la comida eran los antiguos mostradores de venta, ya refaccionados, pero con un aspecto que demostraba su autenticidad.


Al presentarse el artista, un hombre de mundo, con años en su recorrido, vestido a la usanza francesa de vanguardia, conocedor de música, con una voz sazonada de vino y cigarrillo, fuimos trasladados a las orillas del Sena, y sus canciones nos envolvieron con aquél aroma parisiense tan peculiar.


El querido y melancólico organito de épocas pasadas

Para completar el asombro de los espectadores, presentó un típico *organillo*, en el cual se ubican las partituras tan especiales ya olvidadas, aquellas largas y llenas de protuberancias que por un sistema específico mueven ciertas teclas interiores que emiten ese sonido incomparable. Se nos permitió escuchar canciones que el olvido se adueño de ellas, gozamos, todos los presentes, de una noche SIN IGUAL.

Y es de lamentar, debimos abandonar aquella ciudad, no sin antes buscar con la vista el *Monte de Susana*, para así saber el pronóstico para el día siguiente.


El Monte Susana, pronosticador del tiempo

Explicaré esta costumbre de los isleños: para conocer el tiempo que se acerca se debe observar el cielo sobre una pequeña sierra, que lleva el nombre de Susana, según su color y aspecto es casi seguro conocer el tiempo que se avecina. –Nunca falla- dicen los pobladores, y en verdad lo comprobamos, así es, no falla.

Y tempranito, apenas amaneció, nos encaminamos a la Terminal.


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CONTINUARÁ


beto brom

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jueves, julio 29, 2010

Retorno a las fuentes (crónica de un viaje a la hermosa Argentina

Capítulo uno



Como el comienzo de un sueño fue nuestra llegada a la ciudad mas austral del mundo, Ushuaia. Gente sencilla, simple, y lo más acogedor, simpática, contentos de recibir visitantes y en especial argentinos, como si les otorgáramos un regalo el hecho de haber llegado hasta allí.
¡estamos en el fin del mundo!



Instantes previos al viaje en el "Tren del fin de Mundo"

Ellos así lo consideran y en verdad es la sensación al caminar por las calles de aquella peculiar ciudad.

Por supuesto viajamos en el *Tren del fin del Mundo*, no es posible perderse dicha posibilidad. Es réplica auténtica del tren utilizado por los presos de la cárcel de antaño, asinados en miserables galpones como castigo a sus faltas con respecto a la sociedad; éste tren los llevaba díariamente desde la cárcel a las canteras. Todo se realizaba por medio de dicho tren.
Aquellos convictos fueron los primeros pobladores blancos llegados a estas inhóspitas tierras tan alejadas de la civilización. La historia de los aborígenes es tema de estudio aún hoy en día. Museos y exposiciones narran sus costumbres y formas de vida. Dos son los temas primordiales en los que los guías basan sus narraciones, los presos y los aborígenes.

El paseo al lago Roca es obligatorio, una belleza sin igual, la naturaleza en su esplendor.

Una experiencia casi de película: llegamos, en un jeep bien equipado, a un predio dentro del bosque, a unos kilómetros de la ciudad.
Una pareja, construyó, hace unos diez años, una pequeña cabaña, que con el corredor de los años fue tomando una gran dimensión.
Resulta que a unos metros de allí se expande una zona de pequeños riachuelos, que corren entre árboles y malezas. Allí una yunta de castores tienen su hábitat natural, junto a cuatro descendientes. Como es su costumbre construyeron un pequeño dique, que les proporciona un considerable laguito para sus menesteres.
Vestidos con botas y capuchones especiales(estaba lloviendo) nos internados en el bosque, tras el guía, conocedor y admirador de estos animalitos, hasta llegar ,luego de aproximadamente una hora de caminata a un claro.



Todo preparado para la excursión a los diques de los castores

Una vez allí quedamos apostados a la espera de los dueños de casa, quienes acostumbrados a las visitas no tardaron en aparecer.
Sabidos de que no corren peligro alguno reanudaron su ardua e interminable tarea, la manutención del susodicho dique, de lo contrario la fuerza del río acabaría con su hogar.
Y allí iban y venían de un lado a otro, de costa a costa, trayendo una rama, un pequeño tronco, sin descansar, una y otra vez...



Uno de los dos niños de la pareja, en plena tarea


Observar el trabajo de estos roedores, su persistencia, su afán de cuidar su casa, por así llamarla, padres e hijos, sin chistar, cada uno sabedor de su misión, nos brindó, a todos los presentes un ejemplo digno de recordar.
Al volver a la cabaña nos esperaba una sorpresa, muy alagadora por cierto.

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CONTINUARÁ

beto brom

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