martes, octubre 11, 2011

La Selva Negra y sus alrededores



Una vez más el sordo ruido de los motores del avión, las nubes allí afuera, y esa emoción que nos inunda antes de llegar a un lugar nuevo, desconocido, que con seguridad nos ofrecerá gratos momentos. Se escucha el conocido: -Ajustarse los cinturones-, los dejo, luego seguimos...
El pequeño aeropuerto de Basilea, Suiza, nos recibe; detalle que justifica comentar: existen tres salidas para abandonar este peculiar aeropuerto, una hacia Alemania, la otra a Francia y la tercera hacia Suiza; rapidito descendemos, pasaportes, valijas y apresuramos a buscar el coche alquilado, que por suerte, al no tener el que encargamos, tuvimos la "desgracia" de recibir uno muy superior (Peugeot 3008) ¡que lástima!



Nuestro primer destino la ciudad de Freiburg, allí comenzará nuestro paseo por la famosa Selva Negra.
Carreteras espaciosas, todo señalado, extraordinaria cultura automovilística, los kilómetros vuelan, el paisaje hermoso, la vegetación se brinda, solo resta mirar y absorberla.





Optamos evitar las extraordinarias autopistas y preferimos viajar por caminos secundarios, de esta forma iremos pasando por pequeñas ciudades y pueblos, para palpar de cerca esta hermosa zona.
Como en casi todas las ciudades, también en ésta, los serviciales tranvías, modernos y económicos; decenas de negocios y galerías, los precios muy accesibles, y a mi media naranja no fue necesario explicárselo dos veces. Visitamos, entre otros, el majestuoso Muenster, legendaria catedral, con sus especiales vitraux.




Llegamos a la pintoresca ciudad de Titisee, un chiche; que sensación agradable pasear por sus calles, llenas de flores, adornos y adornitos, todo limpio y ordenado, como preparado para el visitante. Obligado pasear alrededor del lago, sentarse en uno, o más, de los cafés, confiterías, a cual más adornado, tomarse un cafecito, una fresca cerveza, saborear un strudel(torta característica) de manzana, calentito y encima crema, observar el lago, y olvidarse del mundo....



Continuamos hacia Tribeerg, en el camino nos desviamos para conocer "La cueva de las brujas", o como allí lo llaman: Hexelochmunle; el camino de película, solo por transitarlo vale el trayecto; parecería que contrataron un pintor y éste frente a su lienzo blanco comenzó a dibujar, al fondo resolvió pintar una montañas, a un costado un tupido bosque de pinos, más allá una extensa pradera verde subyugante, en la cual pastorean a su libre albedrío, una cuantas vaquitas; todo ello rodea un formidable lago de aguas límpidas, transparentes, sin palabras...



Llegamos a Lindau. Presenciamos un festival del vino; una orquesta con músicos ataviados con vestidos de época, desfile de mujeres con atuendos populares, música autóctona, un verdadero espectáculo.



También visitamos la °Casa de los 1000 relojes°, un negocio que se especializa en la venta de relojes Cu-Cu; no es posible decidir donde mirar primero, relojes de todos los tamaños, con formidables y atrayentes adornos, melodías suaves y que invitan a escuchar y solo disfrutar, ahhh......un verdadero placer(por supuesto que salimos de allí con un pequeño recuerdo que ya está colgado y funcionando en una pared de nuestra casa; suena cada hora, y a continuación se escucha, cada vez otra melodía)




Y continuamos el paseo, Neuschanstein, nos vio llegar, aquí luego de ubicarnos en el hotel, salimos para apreciar el panorama; el imponente y llamativo castillo del rey Ludwing, joven y exótico personaje, se hizo construir esta magnificencia arquitectónica, que fue tomada como ejemplo por Walt Disney para sus películas encantadas.



Después de visitar el lugar llegamos al río Pollat, subimos y atravesamos el altísimo puente colgante, y recorrimos sus hermosas laderas.



Desde allí viajamos a Linderhof para conocer otro de los castillos construidos por orden de este tan peculiar rey; en las cercanías del mismo, visitamos las grutas fantásticas, producto de las imaginarias ideas de este rey; un pequeño lago interno, efectos luminosos, originales, y música de Wagner llega a nuestros oídos, estamos en el mundo de la fantasía...



Nos alejamos de esta zona, camino a Garmish, Bavaria; quedamos absortos al pasar por el lago Plansee. Una prueba para convencerlos:



En la llamativa ciudad de Parten Kirchen, las casas antiguas llamaron nuestra atención, como si se estuviera paseando por un libro de fantasía. Una de las noches concurrimos a un típica casa de comida; mesas largas de madera gruesa, marrón obscuro, cómodas sillas, luces tipo candelabro, ambiente acogedor, los olores y fragancias de los alimentos, abren el apetito. Un acordeonista, con vestimenta tradicional, amenizaba a los comensales con canciones alegres que otorgaban al lugar un toque de nostalgia. Una noche para recordar.



Llegamos a Alsacia, el paisaje inconfundible nos dio la bienvenida.



El camino elegido nos condujo a Partnachkamm; una experiencia inolvidable: un desfiladero, al borde de un pequeño pero nervioso río, construído en la mayor parte de su recorrido en la montaña misma; imposible perderse esta singular caminata.



Y llegamos a la montaña más alta de Alemania: Zugspite, 2962 mts. de altura; el primer tramo, 1500mts. en un potentoso trencito, y luego en cable carril hasta la cima. Un paisaje indescriptible desde aquellas alturas.



Visitamos luego, por supuesto el famoso Parque Europa. creo que el más grande del continente. Cubre una extensión de varias hectáreas, todo diseñado con mucho amor y dedicación. Existen atracciones para todas la edades, una verdadera experiencia para toda la familia. Está dividido por países, y en cada uno de ellos, la sensación de estar en ellos, la vestimenta del personal, restaurantes, negocios, confiterías, las callecitas internas al estilo de cada país, las comidas tradicionales, adornos y demás, una maravilla.


Además inmenso predios con césped, pequeños laguitos, puentes de un lugar a otro; es posible recorrer todo con un trencito terrestre y otro elevado sobre columnas de unos metros de altura. Aconsejo visitarlo.


Llegamos al castillo en Hunawhir, donde se encuentra una escuela de adiestramiento y conservación de aves de rapiña. Águilas, buitres, halcones, búhos, inclusive tuvimos la oportunidad de ver muy de cerquita a un Cóndor Andino. Presenciámos un preparado espectáculo donde pudimos apreciar la agilidad, velocidad, destreza e inteligencia de estas aves tan especiales.


Por supuesto que no dejamos de visitar la Montagne des singes, un inmenso bosque donde habitan más de cuatrocientos monos; es posible caminar por los senderos y toparse con ellos. acercarse e inclusive, darles de comer(se recibe un puñado de popcorn a la entrada); se aconseja actuar en forma lenta para no asustarlos; el contacto con ellos, otorga la posibilidad de observarlos en su hábitat, mirarlos y hacer comparaciones...


Una agradable y especial visita al parque de Loutres y Cicognes; allí fuimos rodeados por un centenar de cigüeñas, sus caminatas nos asombraron, sus finísimas patitas, sus amplias alas; al igual que mi media naranja, sentimos una atracción especial por estas singulares aves. ¡Que momentos inolvidables!





Otros lugares y rinconcitos maravillosos nos ofrecieron un sin fin de instantes para recordar. La amabilidad, simpatía y ese deseo de brindarse y ofrecer la ayuda necesaria en cada momento, me obligan a destacar a la población de los países visitados.


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beto brom

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