domingo, septiembre 26, 2010

Retorno a las fuentes (crónica de un viaje a la hermosa Argentina) sexta nota


Lago Puelo


Llegar a Bariloche nos resultó como volver a un nido de recuerdos. Estuvimos paseando por allí, con nuestros hijos, en aquellos años de su infancia, en varias oportunidades; por lo tanto, la ciudad con sus lugares de atracción, sus calles tan pintorescas, sus fábricas de chocolate... en fin mil y un instante con ellos, nos lleno de esa alegría tan especial al recordar gratas vivencias.

Nos hospedamos en el Hotel Villa Uhinit, un lugar excepcional, a las afueras de la ciudad. Les comentaré que allí los precios están en las nubes, pero mi media naranja, experta en organización de viajes, encontró una especial promoción y nos enganchamos; y ahora la anécdota: durante el proceso de reservación, fue necesario comunicarse telefonicamente con la empresa organizadora, una mujer, en ingles, recibió nuestra llamada, mi señora pidió ser atendida en castellano –Not problem, one minute, please...- y a escasos quince segundos: -Buenos días, señora, ¿en que la puedo ayudar? Esta vez la que continuó la conversación era una señorita, que nos contestaba desde Madrid, quien nos explicó que la central de la empresa reside en Irlanda, y allí fue recibida nuestra llamada, y al pedir hablar en castellano, pasaron la llamada a ella; todo fue solucionado. En resumen: el Hotel en Barichoche, la empresa organizadora en Irlanda, los arreglos en Madrid y la llamada realizada desde Israel, como para no creer en la globalización.

Uno de los hermosos paseos, que tanto deleitamos, fue el que dedicamos a El Bolsón. Sentarse a orillas del lago Puelo, produce la sensación de un vacío emocional, es imposible comprender tanta quietud, ese azul de sus aguas, resguardadas por aquellas presentes celadoras, las montañas que rodean toda esta belleza; mantener el silencio, la respiración disminuye por cuenta propia, oh...

En el pueblo nos entremezclamos, con otros decenas de turistas, en un mercado artesanal con productores y artistas de la región. Colores, música, adornos, quesos, dulces, un deleite visual que obliga a disfrutarlo.


Preparación del Curanto,comida de origen chileno

No menos especial resultó la visita a la Colonia Suiza. Participamos junto a un considerable grupo, de un evento, por ponerle nombre, tradición culinaria. Se trata de la preparación en vivo y en directo de la famosa comida, de origen chileno, conocida con el nombre “Curanto”. Se arrojan, según su tipo, toda clase de carnes, verduras, hortalizas, papas y frutas, a una fosa, preparada de antemano, (según las dimensiones apropiadas para la cantidad de productos deseados), se lo cubre con brazas encendidas, sobre ello unas ramas con hojas de un planta aromática, unas cuantas lona arpillera, y se procede a tapar todo con tierra. Se espera un tiempo determinado, en nuestro caso fue de hora y media, y se comienza a destapar. El aroma que lentamente emana de la susodicha fosa, da hambre hasta el más acérrimo anoréxico. Buen provecho.

En nuestro viaje a la única e inolvidable Villa La Angostura, rodeamos un pequeño lago; en la orilla opuesta se apreciaban unas cuantas casonas que llamaron nuestra atención. La simpática guia, nos relató la historia del lugar. Hace varios años atrás, allí vivía una familia que levantaron una granja; cierto día una dama inglesa llegó en un automóvil de alquiler, y se detuvo en la ruta, la misma que nosotros estamos detenidos. Encantada con el lugar, el paisaje, decidió visitar la granja en cuestión, y para lograr llamar la atención de los agricultores, comenzó a aplaudir en forma fuerte; a los pocos minutos los de la orilla opuesto escucharon y supusieron que tal señora necesitaba ayuda o algo por el estilo. En unos instantes embarcaron en una pequeña lancha y llegaron a socorrer a la dama en cuestión. Bueno, allí comenzó una larga amistad; la señora inglesa, retornó a su país, realizó allí todo suerte de arreglos, se despidió de familiares y amigos, y emprendió el regreso a su encontrado paraíso. Allí vivió hasta sus últimos días. La granja en cuestión, con el correr del tiempo se convirtió en un agradable centro turístico. Importante, para llegar a él, es necesario accionar un timbre colocado en un poste, y a los pocos minutos llegará un bote para recoger a los nuevos visitantes.


El bote a la espera de visitantes


Bueno, amigos, les comentaré que recorrimos el centro de esta preciosa Bariloche, que se ha transformado en una gran ciudad, anduvimos por el Centro Cívico, por supuesto, nos sacamos fotos con los admirables perros San Bernardo y con suma tristeza dejemos atrás aquella sin igual ciudad.



CONTINUARÁ


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beto brom

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