CRÓNICAS DE VIAJE

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lunes, septiembre 24, 2012

Alpes franceses

Incluso lo agradable llega a su fin. ¿Porqué lo digo?, pues nuestro paseo a los Alpes franceses y alrededores cumplió su cometido, y estamos de vuelta en casita.
Dos hermosas y llamativas ciudades, Chamonix y Annecy, nos hospedaron y desde ellas recorrimos gran parte de aquella tan pintoresca e invitadora zona.
Debo destacar, en primer lugar, la ascensión al Mont Blanc (3842mts) que la conseguimos con la amable ayuda de unos amenos vagoncillos, que lentos pero seguros, nos llevaron a la cima deseada. Desde allí. ensimismados por tanta belleza, nos entremezclamos entre las nubes que cubrían las inmensas extensiones de nieve y en parte hielos; dejamos libre nuestras mentes...el aire puro, (falto de oxigeno, pero soportable), otorgó una doble sensación, superioridad e inferioridad; sentirnos grandes al mirar hacia abajo, todo miniaturo, no obstante nos invadió un quizás complejo de pequeños ante tanta magnificencia. Un real regalo de la madre natura. Apreciar, deleitarse y sentir el pecho lleno de satisfacción.
Nuestra amor por los animales nos llevó al Parc de Merlet, una extensa llanura con sus típicos alti bajos, salpicada con diminutos riachuelos, bordeada por variadas clases de pinos, es el hábitat de un centenar de ciervos de distintas especies, marrones, grisáceos, con y sin cuernos, y los consabidos bambis, traviesos y curiosos que carentes de inhibición o temor, se acercan a olfatear a esos raros intrusos de dos patas; un gran número de marmotas, entran y salen de sus cuevitas para asombro y atracción de los visitantes. Una experiencia formidable.
Un poco de aventura siempre otorga deseos de lograr alcanzar lugares y permitir llegar a realizar experiencias que el recuerdo sabiamente las guardará. Llegamos para visitar un especial y atractivo desfiladero entre dos macizos montañosos, en uno costado de ellos, fue construída una rampa, bastante angosta, sostenida por tirantes, que permite la caminata sobre ella, y observar el cauce del río, allí abajo a....30 metros de profundidad, ¿miedo? un poquito, pero la vivencia lo compensa.
Ahora propongo imaginarse un lugar producto de la fantasía, buen gusto, y por supuesto maestría de un excepcional artista, que hace unos cuantos años adquirió una anciana y venida a menos granja. Durante diez largos años, con la ayuda de su familia, esposa y tres hijas, convirtieron aquello en lo que hoy se conoce con el nombre de Los Jardines Secretos. ¿Qué es posible encontrar allí? Predios con infinidad de flores, adornos de todo tipo, glorietas rodeadas con columnas de plantas exóticas, lagunitas construídas entre piedras de formas llamativas, mucha vegetación, caminitos de cerámicas de suaves colores.Un pabellón al estilo hindú, con sus alfombras y almohadones típicos; un salón a semejanza de una casona marroquí; piezas que recuerdan una de las viejas farmacias, con sus jarrones y potes de colores. Imposible no asombrarse ante la dedicación y esmero que fue necesario para complementar tantas bellezas. También un piscina de azulejos celestes, techada con un cielo raso de madera obscura, con una iluminación tenue, casi embriagadora. Y más, y más....
No pudimos aguantarnos e hicimos una escapadita a la vecina Italia. Conocimos un poco del Valle de Aosta, con sus pueblitos como dibujados, gente amabilísima, la comida...para que hablar, unos expresos y los consabidos gellati; valió la pena el viajecito.
No obstante los interminables escalones parecían de no acabar, llegamos para visitar un glaciar por dentro; algo de película!!. Una rara sensación, estar rodeado de hielo; caminamos por senderos iluminados con lámparas de colores, un lugar sin igual.
Tuvimos el privilegio de conocer el Museo del Cine y las Miniaturas, en Lyon. El creador, Dan Ohlmann, junto a otros famosos perfecccionistas de distintas nacionalidades, supieron intercalar diversos de los cientos de elementos de las técnicas de las películas en lo relacionado a los efectos especiales.artefactos utilizados en películas famosas, como Star Wars, Blade de Runny o el Quinto elemento entre otras. En lo relacionado con lass miniaturas, es factible comprobar decenas de nuestros espacios cotidianos, dormitorios, oficinas, cocinas, bibliotecas, salas de teatro, etc, pero todo en tamaño de una caja de zapatos,¡increible pero cierto! Además una extensa colección de mini-miniaturas sólo posible apreciar por intermedio de potentes lupas.
Por supuesto no dejamos de aprovechar la recorrida por los concurridos mercados callejeros en muchos de los pueblitos que visitamos. Un espectáculo para los ojos y un obsequio a los paladares, entre los quesos y los fiambres, a cual más sabroso.
No quisimos perder la oportunidad de navegar, en una confortable barcaza, por uno de los canales afluentes del río Ron, que desemboca en el lago de Anneci.
Y como lo expresé al comienzo...todo llega a su fin. Espero que hayan gozado, al igual que nosotros, del paseo. """""""""""""" Beto Brom Septiembre-2012

sábado, diciembre 24, 2011

Paseando y conociendo -- Viaje a Suiza


Un lago escondido entre los Alpes Suizos (imágen tomada desde el avión)

El sol de Ginebra nos saludó, era una mañana propicia para comenzar nuestra visita a esta interesante ciudad.
Edificios inmensos e imponentes. Toda empresa u organización respetable posee aquí su casa central o en su defecto, una distinguida sucursal.




Toda la ciudad viste de fiesta, en las calles, negocios, restaurantes, adornos alusivos a las fiestas que ya están cercanas.
Bien abrigaditos, nos entregamos, con mucha paciencia y alegría, a recorrer y perdernos en sus calles.



En aquellos días, dos semanas antes de Navidad, se llevan a cabo los festejos de
La Escalada, nombre que se le otorga a la celebración del evento más destacable y recordado por su significado: se conmemora la victoria de la ciudad contra las tropas católico-romanas del duque de Saboya en el año 1.602.



Es común encontrarse por las calles con hombres, mujeres y niños con vestimentas del siglo XVII. También cada tanto desfilan grupos de músicos ataviados con aquellas vestimentas caminando y ejecutando partituras alusivas.



Es posible ver el paso fuerte y seguro de una patrulla de corceles, como también de marchas de soldados con sus mosquetas y fusiles de antaño. En fin un espectáculo como salido de algún cuento de épocas pasadas.



La noche en que se realiza el acto central, ya desde temprana hora, comienzan a congregarse todos los habitantes en el predio frente a la Catedral de la ciudad, Demás está decir que, con mi media naranja, nos acoplamos a la muchedumbre, con el fin de presenciar bien de cerca y no perdernos detalle alguno.





Uno a uno, los distintos contingentes, fueron apareciendo, saludando y vitoreando a todos los presentes, los ruidos de los caballos en su andar sobre las calles de adoquines, la música de marchas, el fulgor de las antorchas, la algarabía general, los coros de los niños, todo un compaginación teatral que nos trasladó a la época medieval.


Es necesario estar allí, para palpar todo aquello.

Un detalle curioso, a causa de una avería en un caño de agua situado en las cercanías de la marina de la ciudad, un chorro de agua de considerable altura,(120 mts) produjo un gran revuelo y atención de la población del lugar.


La atracción que ocasionó tal fenómeno accidental, fue motivo para que la intendencia decidiera, convertirlo en un punto turístico, que ya se transformó en foco de visita de miles.

Visitamos el Museo de Patek Philippe. Este año se conmemoran quinientos años de la fabricación de relojes de esta arraigada familia.



Sus relojes son famosos y reconocidos en el mundo entero, y mantienen su prestigio hasta la fecha. Recorrimos la exposición, tres pisos en los cuales pudimos recorrer desde los comienzos de la fabricación, las distintas etapas, la variedad de estilos, belleza y magnificencia en unas verdaderas joyas de la relojería.



Relojes destinados a reyes y monarcas, presidentes y personajes, una gama impresionante de piedras preciosas adornando tal o cual pieza, una maestría desarrollada alrededor de una esfera con agujas que marcan las horas de nuestro tiempo. Si están por aquí no se pierdan esta singular visita.



Pasear por las calles céntricas, observar las vidrieras de la boutiques de modistos famosos, grandes y lujosas tiendas, recorrer las confiterías adornadas con un refinado gusto, restaurantes de alta cocina, todo habla de una buen pasar y de la holgada vida de los habitantes.



(Freddie Mercury, vocalista de la banda de rock Queen, vivió sus últimos años en esta ciudad)

La temperatura no muy por encima de los 0 grados, nos aconsejó equiparnos como es debido, salimos del hotel bien arropados y listos a deambular por las calles.



El tramp (trolley) nos dejó en la parada del Marché (mercado).
Una columna de puestos navideños nos aguardaban, y entre ellos pasamos un largo tiempo. Regalitos, adornos, un sinfín de artesanías, colorido, música ambiental, una leve y fría brisa nos acompañaba.
Para recuperar fuerzas nos tomamos un riquísima sidra caliente, ahhhh...así se pude vivir!!



La ciudad se encuentra a las costas de un inmenso lago, paseamos por la marina, intercambiamos experiencias con las gaviotas, una espléndida mañana, de paseo, aire fresco, y esa sensación de fiesta en el aire, que invita a caminar y caminar.



En una de las plazas nos deleitamos con un extraordinario trabajo de jardinería, digno de otorgarle un premio a la originalidad y al sano humor.



Una de las noches asistimos a un concierto, al aire libre, pese al frío reinante, pero que calentó, en muy buena manera nuestro interior. Se reunieron una veintena de músicos, con vestimenta típica, provistos de un instrumento musical de viento, de unos tres o cuatro metros de longitud.



El sonido grueso, como de ultratumba, las melodías cánticos regionales, a nuestras espaldas las tranquilas aguas del lago iluminado, un vaso de vino caliente en nuestras manos y... ¿que más se puede pedir?



Una mañanita, bien temprano, enfilamos hacia la estación, Nuestro destino subir bien alto, a una de las montañas cercanas a la ciudad, deseábamos palpar un poco de nieve y para allí arriba partimos.



El pequeño y travieso trencito de trocha angosta, se esforzó, y lentamente logró su cometido, llegamos al puesto donde deberíamos cambiar por un nuevo tren que nos llevaría hasta cerca de la cima. Pero el mal tiempo reinante, estropeó nuestros planes.



Aprovechamos a recorrer el pequeño poblado montañoso. Directamente sacado de una postal, y crease o no, nosotros dentro.



Conocimos un colegio secundario privado. De esos que conocemos de las películas, a los cuales concurren los privilegiados jóvenes de papis pudientes.



Caminamos, sacamos fotos, un deleite invernal. Lo disfrutamos a pleno.

Obligadamente tuvimos que visitar, no podría ser diferente, un típico restaurante, para probar el conocido fondué de queso; una exquisitez, repito, una exquisitez.
Toda la ciudad adornada, todo el mundo con los preparativos de las Navidades, y nosotros conociendo y disfrutando.





Recomiendo, lugares de ensueño.


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beto brom



martes, octubre 11, 2011

La Selva Negra y sus alrededores



Una vez más el sordo ruido de los motores del avión, las nubes allí afuera, y esa emoción que nos inunda antes de llegar a un lugar nuevo, desconocido, que con seguridad nos ofrecerá gratos momentos. Se escucha el conocido: -Ajustarse los cinturones-, los dejo, luego seguimos...
El pequeño aeropuerto de Basilea, Suiza, nos recibe; detalle que justifica comentar: existen tres salidas para abandonar este peculiar aeropuerto, una hacia Alemania, la otra a Francia y la tercera hacia Suiza; rapidito descendemos, pasaportes, valijas y apresuramos a buscar el coche alquilado, que por suerte, al no tener el que encargamos, tuvimos la "desgracia" de recibir uno muy superior (Peugeot 3008) ¡que lástima!



Nuestro primer destino la ciudad de Freiburg, allí comenzará nuestro paseo por la famosa Selva Negra.
Carreteras espaciosas, todo señalado, extraordinaria cultura automovilística, los kilómetros vuelan, el paisaje hermoso, la vegetación se brinda, solo resta mirar y absorberla.





Optamos evitar las extraordinarias autopistas y preferimos viajar por caminos secundarios, de esta forma iremos pasando por pequeñas ciudades y pueblos, para palpar de cerca esta hermosa zona.
Como en casi todas las ciudades, también en ésta, los serviciales tranvías, modernos y económicos; decenas de negocios y galerías, los precios muy accesibles, y a mi media naranja no fue necesario explicárselo dos veces. Visitamos, entre otros, el majestuoso Muenster, legendaria catedral, con sus especiales vitraux.




Llegamos a la pintoresca ciudad de Titisee, un chiche; que sensación agradable pasear por sus calles, llenas de flores, adornos y adornitos, todo limpio y ordenado, como preparado para el visitante. Obligado pasear alrededor del lago, sentarse en uno, o más, de los cafés, confiterías, a cual más adornado, tomarse un cafecito, una fresca cerveza, saborear un strudel(torta característica) de manzana, calentito y encima crema, observar el lago, y olvidarse del mundo....



Continuamos hacia Tribeerg, en el camino nos desviamos para conocer "La cueva de las brujas", o como allí lo llaman: Hexelochmunle; el camino de película, solo por transitarlo vale el trayecto; parecería que contrataron un pintor y éste frente a su lienzo blanco comenzó a dibujar, al fondo resolvió pintar una montañas, a un costado un tupido bosque de pinos, más allá una extensa pradera verde subyugante, en la cual pastorean a su libre albedrío, una cuantas vaquitas; todo ello rodea un formidable lago de aguas límpidas, transparentes, sin palabras...



Llegamos a Lindau. Presenciamos un festival del vino; una orquesta con músicos ataviados con vestidos de época, desfile de mujeres con atuendos populares, música autóctona, un verdadero espectáculo.



También visitamos la °Casa de los 1000 relojes°, un negocio que se especializa en la venta de relojes Cu-Cu; no es posible decidir donde mirar primero, relojes de todos los tamaños, con formidables y atrayentes adornos, melodías suaves y que invitan a escuchar y solo disfrutar, ahhh......un verdadero placer(por supuesto que salimos de allí con un pequeño recuerdo que ya está colgado y funcionando en una pared de nuestra casa; suena cada hora, y a continuación se escucha, cada vez otra melodía)




Y continuamos el paseo, Neuschanstein, nos vio llegar, aquí luego de ubicarnos en el hotel, salimos para apreciar el panorama; el imponente y llamativo castillo del rey Ludwing, joven y exótico personaje, se hizo construir esta magnificencia arquitectónica, que fue tomada como ejemplo por Walt Disney para sus películas encantadas.



Después de visitar el lugar llegamos al río Pollat, subimos y atravesamos el altísimo puente colgante, y recorrimos sus hermosas laderas.



Desde allí viajamos a Linderhof para conocer otro de los castillos construidos por orden de este tan peculiar rey; en las cercanías del mismo, visitamos las grutas fantásticas, producto de las imaginarias ideas de este rey; un pequeño lago interno, efectos luminosos, originales, y música de Wagner llega a nuestros oídos, estamos en el mundo de la fantasía...



Nos alejamos de esta zona, camino a Garmish, Bavaria; quedamos absortos al pasar por el lago Plansee. Una prueba para convencerlos:



En la llamativa ciudad de Parten Kirchen, las casas antiguas llamaron nuestra atención, como si se estuviera paseando por un libro de fantasía. Una de las noches concurrimos a un típica casa de comida; mesas largas de madera gruesa, marrón obscuro, cómodas sillas, luces tipo candelabro, ambiente acogedor, los olores y fragancias de los alimentos, abren el apetito. Un acordeonista, con vestimenta tradicional, amenizaba a los comensales con canciones alegres que otorgaban al lugar un toque de nostalgia. Una noche para recordar.



Llegamos a Alsacia, el paisaje inconfundible nos dio la bienvenida.



El camino elegido nos condujo a Partnachkamm; una experiencia inolvidable: un desfiladero, al borde de un pequeño pero nervioso río, construído en la mayor parte de su recorrido en la montaña misma; imposible perderse esta singular caminata.



Y llegamos a la montaña más alta de Alemania: Zugspite, 2962 mts. de altura; el primer tramo, 1500mts. en un potentoso trencito, y luego en cable carril hasta la cima. Un paisaje indescriptible desde aquellas alturas.



Visitamos luego, por supuesto el famoso Parque Europa. creo que el más grande del continente. Cubre una extensión de varias hectáreas, todo diseñado con mucho amor y dedicación. Existen atracciones para todas la edades, una verdadera experiencia para toda la familia. Está dividido por países, y en cada uno de ellos, la sensación de estar en ellos, la vestimenta del personal, restaurantes, negocios, confiterías, las callecitas internas al estilo de cada país, las comidas tradicionales, adornos y demás, una maravilla.


Además inmenso predios con césped, pequeños laguitos, puentes de un lugar a otro; es posible recorrer todo con un trencito terrestre y otro elevado sobre columnas de unos metros de altura. Aconsejo visitarlo.


Llegamos al castillo en Hunawhir, donde se encuentra una escuela de adiestramiento y conservación de aves de rapiña. Águilas, buitres, halcones, búhos, inclusive tuvimos la oportunidad de ver muy de cerquita a un Cóndor Andino. Presenciámos un preparado espectáculo donde pudimos apreciar la agilidad, velocidad, destreza e inteligencia de estas aves tan especiales.


Por supuesto que no dejamos de visitar la Montagne des singes, un inmenso bosque donde habitan más de cuatrocientos monos; es posible caminar por los senderos y toparse con ellos. acercarse e inclusive, darles de comer(se recibe un puñado de popcorn a la entrada); se aconseja actuar en forma lenta para no asustarlos; el contacto con ellos, otorga la posibilidad de observarlos en su hábitat, mirarlos y hacer comparaciones...


Una agradable y especial visita al parque de Loutres y Cicognes; allí fuimos rodeados por un centenar de cigüeñas, sus caminatas nos asombraron, sus finísimas patitas, sus amplias alas; al igual que mi media naranja, sentimos una atracción especial por estas singulares aves. ¡Que momentos inolvidables!





Otros lugares y rinconcitos maravillosos nos ofrecieron un sin fin de instantes para recordar. La amabilidad, simpatía y ese deseo de brindarse y ofrecer la ayuda necesaria en cada momento, me obligan a destacar a la población de los países visitados.


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beto brom

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