martes, septiembre 30, 2008

Al final...el mar








Su nombre conocido, Mar Rojo, quizás a causa de reminiscencias históricas, climáticas o regionales.



Sus tranquilas aguas, pasean en un libre albedrío entre las costas que lo albergan.
El color turquesa embriaga, invita a la contemplación, en especial a la reflexión.

Se aconseja perder la vista allí, en el cercano horizonte, dar rienda suelta a la imaginación.

La infinidad de peces de múltiples matices diseñados con maestría suprema por la madre natura, permiten al pensamiento corretear, como ellos, en la búsqueda de un granillo de alimento, los sentimientos, capaces de menguar las necesidades propicias para lograr la subsistencia.

Bajas olas, golpean sin cesar los peñascos bañados, llegando a la orilla; toman un breve descanso y retornan para tener un donde volver.

Allí arriba, el padre Sol, observa la actividad; con su fuerza eterna contribuye en el desarrollo de la continuidad.


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@beto
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